Cogollos con gambones “al ajillo”

Cogollos con gambones “al ajillo”

Esta es una receta muy,muy fácil donde simplemente he mezclado dos platos que me encantan por separado como son las gambas “al ajillo”  con los cogollos “a la cordobesa”. De ambos platos tengo siempre muy gratos recuerdos y de ello ha surgido esta mezcla cuyo resultado creo que es muy rico e interesante ya que de alguna forma podemos obtener una “ensalada templada” que va ideal como cena o entrante.

Eso si, esta forma de hacer los gambones “al ajillo” es diferente por el toque de tabasco que le da un sabor distinto y sorprendente siempre que no nos pasemos con la cantidad.

Ingredientes 2 Pax:

3 cogollos de lechuga

1 tomate de ensalada

250 gr de gambones frescos

1 diente de ajo

Tabasco al gusto

AOVE (aceite de oliva virgen extra)

Cebolla frita al gusto

Sal

1 hoja de laurel

1 cucharada de café de pimentón dulce

Elaboración:

Para empezar hay que pelar los gambones y reservar los “cuerpos” mientras ponemos las cabezas y cascaras en una sartén con medio vaso (unos 100 ml) de AOVE y una hoja de laurel, llevar a fuego medio y removiendo de vez en cuando dejar unos 5 minutos para conseguir un “aceite de gambón”. Una vez apartamos del fuego, sacar las cáscaras y cabeza y poner en un escurridor o chino y con un cucharon apretar bien para sacar toda la sustancia posible.

Ahora en la misma sartén ponemos solo un poco de ese aceite que hemos obtenido y añadimos el ajo laminado lo más fino posible y a fuego medio dejar que dore ligeramente, en ese momento y con cuidado de que no se quemen los ajos  añadimos unas gotas de tabasco y el resto de aceite, mezclamos bien y agregamos los gambones, poner a punto de sal y cocinar solo un minuto o máximo dos, para que no se pasen y ya fuera del fuego ponemos el pimentón al gusto (se puede evitar si queremos, ya que no es necesario), e integramos todo bien. Reservamos un minuto.

Por otro lado cortamos los cogollos en cuartos o en sextos, cortar también el tomate  y disponemos en un plato, para finalmente añadir los gambones “al ajillo” y terminar con un poco de cebolla frita que aporte un crujiente diferente.

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Alcachofas en tempura con huevo, espárragos y salsa de pato

Alcachofas en tempura con huevo, espárragos y salsa de pato

En este caso un plato donde disfrutar de los buenos espárragos y alcachofas que tenemos en el mercado en estos momentos, en una combinación donde darle valor a su textura y sabor. A fin de cuentas un plato de verdura muy rica y de temporada, sin mucho más, placer total.

Ingredientes 2 Pax:

2 alcachofas frescas

Unas puntas de espárragos frescos

4 huevos de codorniz

100 ml de nata

50 gr de pate de pato

Tomate seco al gusto

Sal, pimienta

Harina de tempura (como unos 100 gr aprox.)

Elaboración:

Para empezar es necesario tener un poco de previsión con la alcachofa que se pone “negra” muy rápido por lo que para poder usarla estando lo mas blanca posible, sin mucha oxidación hay que preparar un bol con  mucho perejil simplemente roto con las manos, no hay que cortarlo siquiera e ir poniendo las alcachofas ahí en cuanto están limpias, también se puede agregar al agua con perejil un poco de zumo de limón (pero ojo no mucho que puede coger sabor a limón la alcachofa). A falta de perejil se puede diluir una cucharada sopera de harina en el agua con limón.

Para limpiar la alcachofa retirar todas las hojas exteriores más verdes hasta llegar a las más claras, cortar un poco por encima de la mitad ya que vamos a usar para rellenar, es decir, no usaremos sólo el “corazón” como en otras recetas. Limpiamos el centro, retirando con la puntilla todos los pelos interiores de la alcachofa, podemos usar para ello una cuchara también por ejemplo.

Retirar el cabo que cortamos a su vez en unas 4 partes por ejemplo y poner todo en el agua acidulada o con perejil, poner peso que queden sumergidas y evitar la oxidación lo más posible.

Una vez limpias cocemos las alcachofas en el mismo agua donde la conservamos, durante unos 10 minutos aproximadamente, si bien simplemente basta con pinchar hasta que estén blandas o a nuestro gusto, en ese momento retirar de fuego, escurrir muy bien y enfriar las alcachofas bajo el chorro de agua fría del grifo para cortar la cocción

Por otro lado cortamos las puntas de espárrago y las cocemos en agua hirviendo, sólo un par de minutos ya que los queremos al dente, muy frescos que aún crujan al morderlos. Una vez los tenemos cortamos la cocción poniendolos  en agua con hielo.

En este punto procedemos a hacer la salsa para lo que ponemos la nata en un cazo al fuego y cuando esté bien caliente agregamos el paté de pato u otro al gusto, pero para eso puede funcionar por ejemplo a las finas hiervas también. Integramos bien con una varilla y cuando se ha desecho totalmente el paté podemos triturar con túrmix para que no queden grumos y reservar.

Ya que tenemos los elementos principales solo queda hacer la tempura para lo que mezclamos la harina de tempura con un poco de agua (seguir las instrucciones del fabricante de la harina es lo mejor) e ir agregando la misma poco a poco hasta obtener una “masa” con consistencia que no sea excesivamente líquida para que cubra bien posteriormente la alcachofa. Ponemos a nuestro gusto de sal y pimienta e incluso se puede agregar una pizca de colorante alimenticio si queremos dar un tono más “dorado” al resultado final.

Finalmente solo vamos pasando la alcachofa y los cabos por tempura con cuidado de que quede bien cubierta y freír en aceite bien caliente.

Para terminar solo hay que hacer los huevos de codorniz que en este caso yo los pongo en una sartén con muy poco aceite casi como si fuesen más que fritos unos huevos a la plancha.

Y para montar el plato sólo hay que poner la salsa de pato, y colocar las alcachofas, los huevos encima que luego al romper la yema caiga sobre las mismas y las puntas de espárragos. Terminar, eso si, con un poco de tomate seco que dará un matiz distintivo y disfrutar!!!!!.

Rissotto de hinojo y gorgonzola

Rissotto de hinojo y gorgonzola

Un nuevo rissotto que es una de mis elaboraciones favoritas en este caso con sabores muy,muy potentes y una mezcla realmente atractiva cuyo problema es que ha de estar bien medida ya que sino se nos puede ir y simplemente que un sabor se lleve al otro por delante.

Plato eso si, sencillo pero realmente muy,muy,muy rico

Ingredientes 2 pax:

180 gr de arroz redondo

1 cebolla grande

Medio bulbo de hinojo (sólo la parte blanca)

100 ml de vino blanco

Sal, pimienta blanca

Caldo de verduras, 1 litro (si no tenemos podemos usar pastillas tipo avecren pero de verdura)

AOVE (aceite de oliva virgen extra)

Una nuez de mantequilla preferiblemente sin sal

Elaboración:

Pochamos la cebolla cortada pequeñita (brunoise ) y dejamos a fuego medio bajo hasta que la cebolla esté traslucida, añadir el hinojo picado de la misma forma e integrar y dejar cocinar unos minutos más.

Ponemos el vino salpimentamos al gusto,  subir el fuego que evapore el alcohol y posteriormente volvemos a bajar a fuego medio, remover de vez en cuando y dejar prácticamente seco.

Cuando tenemos la cebolla y el hinojo bien pochados y prácticamente el vino haya desaparecido, añadimos el arroz, sofreímos un par de minutos y comenzamos a agregar caldo (que lo mantendremos caliente en todo momento) cazo a cazo, es decir, de inicio se pueden añadir un par o tres de cazos de caldo remover continuamente que el arroz vaya absorbiendo el caldo conforme vaya quedándose seco se agrega un nuevo cazo y se sigue removiendo hasta que vuelva a ser absorbido por el arroz y así hasta que tengamos el arroz en el punto que nos guste (es necesario dejar el arroz  al dente para terminar con la mantequilla y el queso), pero cuidando que no quede caldoso sino que al final si necesita caldo se le agrega muy poco a poco.

Finalmente cuando tengamos el arroz apartar del fuego y  agregar la mantequilla  remover bien, se aparta el arroz del fuego y se añade el queso  gorgonzola en este caso (mejor dejar el queso a temperatura ambiente y que ya esté blando a la hora de agregar)  e integrar bien y veremos como va adquiriendo esa textura “mantecada” del rissotto.

Simplemente corregir de sal si es necesario y disfrutar.

Empanada de alcachofas, ricota, bacon y morcilla

Empanada de alcachofas, ricota, bacon y morcilla

Este es un plato para hacer previamente y luego poder sentarte a comer tranquilamente. La mezcla de sabores es super rica y diferente, además que esta receta de masa ya de por si es muy rica, aporta también un sabor propio con el AOVE y el pimentón que ya de por si es un añadido diferencial. Lo que si es cierto es que necesita de un poco de trabajo, sobre todo sis e usan alcachofas frescas que realmente es lo mejor ya que llega la temporada, pero el resultado si que merece la pena, si bien también es cierto que son sabores potentes y por lo tanto hay que tener cuidado con ello.

Eso si, he de decir que en este caso se me fue un poco la pinza y no pinté con huevo por lo que en la foto no se ve realmente todo lo bonita que debiera ser, jejeje, cosas del directo.

Ingredientes:

  • Masa de empanada

100 ml de vino blanco

100 ml de AOVE (aceite de oliva virgen extra)

1 cucharada de café de pimentón dulce

5 gr de sal fina

300 gr de harina

1 chorreón de vinagre de sidra al gusto, pero sin pasarnos, es un toque  (puede ser otro tipo de vinagre)

1 huevo para pintar

  • Farsa o relleno

200 gr de queso ricota

100 gr de bacon

50 gr de morcilla

4 alcachofas grandes

Media cebolla grande

2 dientes de ajo

Sal, pimienta

Una pizca de orégano

1 hoja de laurel

AOVE

Elaboración:

  • Masa empanada

Esta elaboración es rematadamente fácil, simplemente se trata de mezclar todos los líquidos (vinagre, AOVE, vinagre) por un lado y los sólidos tamizados por otro (harina, pimentón, sal) y posteriormente sólo hay que ir agregando el líquido al sólido a la vez que se va amasando hasta integrar todos los ingredientes obteniendo como resultado una masa suave y brillante de tono “beige” con gran aroma. La masa es blanda aunque en cuestión de gustos todo es posible y por lo tanto se puede añadir un poco más de harina.

Una vez obtenida la masa simplemente tapar con un paño húmedo y dejar reposar.

  • Farsa o relleno

Para empezar es necesario tener un poco de previsión con la alcachofa que se pone “negra” muy rápido por lo que para poder usarla estando lo mas blanca posible, sin mucha oxidación hay que preparar un bol con  mucho perejil simplemente roto con las manos, no hay que cortarlo siquiera e ir poniendo las alcachofas ahí en cuanto están limpias, también se puede agregar al agua con perejil un poco de zumo de limón (pero ojo no mucho que puede coger sabor a limón la alcachofa). A falta de perejil se puede diluir una cucharada sopera de harina en el agua con limón.

Para limpiar la alcachofa retirar todas las hojas exteriores más verdes hasta llegar a las más claras, cortar un poco por encima de la mitad ya que vamos a usar para rellenar, es decir, no usaremos sólo el “corazón” como en otras recetas. Limpiamos el centro, retirando con la puntilla todos los pelos interiores de la alcachofa, podemos usar para ello una cuchara también por ejemplo.

Retirar el cabo que cortamos a su vez en unas 4 partes por ejemplo y poner todo en el agua acidulada o con perejil, poner peso que queden sumergidas y evitar la oxidación lo más posible.

Una vez limpias cocemos las alcachofas en el mismo agua donde la conservamos, durante unos 10 minutos aproximadamente, si bien simplemente basta con pinchar hasta que estén blandas o a nuestro gusto, en ese momento retirar de fuego, escurrir muy bien y enfriar las alcachofas bajo el chorro de agua fría del grifo para cortar la cocción.

Por otro lado picar la cebolla y el ajo muy finos en brunoise, una vez conseguido poner en una sauté u olla baja con un poco de AOVE y una hoja de laurel, añadir una pizca de sal y dejar cocinar a fuego bajo ya que buscamos una cebolla muy pochada casi caramelizada.

Mientras tanto cortar el bacon y la morcilla en petit carré o cuadrados regulares no muy grandes.

Cuando tenemos la cebolla bien pochada añadir primero el bacon, subir un poco el fuego que dore ligeramente sin que se llegue a quemar por lo que removeremos constantemente, luego añadir la morcilla, integrar todo bien y bajar el fuego de nuevo.

Mientras tanto troceamos las alcahofas y una vez tengamos el bacon y la morcilla bien integrados con la cebolla y el ajo añadir e integrar a su vez. Dejamos cocinar unos 5 minutos aproximadamente, y terminamos añadiendo el queso ricota con cuidado de mezclar bien.

Finalmente salpimentar al gusto, y añadir una pizca de orégano al gusto y dejar otros 5 minutos, retirar finalmente la hoja de laurel.

Para terminar cortamos la masa (siempre para la parte inferior de la empanada un poco más de masa que para la cubierta), estiramos con cuidado ya que esta masa es blanda y se puede romper, por lo que mejor estirar con las manos y poner en un molde (con esta cantidad aproximadamente un molde de 20 cm de diámetro si es redondo) que si es de silicona mejor.

Una vez tengamos la masa adaptada al molde rellenamos con nuestra farsa y con el resto de masa tapamos la empanada, con cuidado de cerrar bien los bordes. Pinchamos con un tenedor y además se puede hacer un pequeño agujero en el centro de la empanada, pintar con un huevo batido para que quede un dorado bonito al final, cosa que por otro lado yo no hice por olvido, jijji.

Llevar al horno previamente precalentado a 200 ºC durante unos 20 minutos, aunque siempre depende del horno, pero simplemente mirar, tocar y sacar a nuestro gusto.

“Rissotto de piñones a la carbonara” con champiñones

“Rissotto de piñones a la carbonara” con champiñones

pinones-pasta-gallo-bolsa500-grEn este caso el plato no deja de ser un juego porque realmente ni es rissotto al no llevar arroz ni es una carbonara en si, se podría decir que es un plato de mentira o mentiroso porque realmente no deja de ser un plato de pasta trabajado o cocinado con una técnica diferente que es la que se usa para el rissotto aprovechando la similitud entre este curioso tipo de pasta como son los “piñones” con el arroz y en el caso de la carbonara pues simplemente la salsa real va ligada con yema de huevo y no es ni parecida a esta si bien si que de forma popular se ha extendido la creencia o el uso de una salsa “carbonara” basada en nata, cebolla y bacon y en este caso ya que el plato en si, ya de base es “falso” pues me he aprovechado de esa también falsa carbonara para hacer este Rissotto de piñones a la carbonara con champiñones que lo que si es cierto es que es muy,muy rico con un gran sabor terroso que queda genial y además como sorpresa para el comensal si que resulta muy chulo.

Ingredientes 4 pax:

300 gr de “piñones”

100 gr de bacon  ahumado

200 gr de champiñones frescos

1 brick de nata para cocinar, 200 ml

Caldo de pollo como un litro

Sal, pimienta

AOVE (aceite de oliva virgen extra)

Grana paddano rallado al momento

2 dientes de ajo

Orégano y romero al gusto

Una  “nuez” de mantequilla

Elaboración:

Para empezar es necesario hacer el caldo de pollo (puede ser también de verdura) si no disponemos de él con anterioridad.

Si ya tenemos el caldo o lo hemos puesto en marcha pasamos a picar la cebolla en brunoise (en pequeñito) y poner en una sartén con un buen chorro de AOVE a fuego bajo, buscamos que se ablande mucho y comience casi a caramelizar, para ello removemos de vez en cuando sin que se llegue a tostar la cebolla. Añadimos los ajos picados de la misma forma tras unos 5 minutos y una pizca de sal y pimienta, dejamos cocinar otros 10 minutos aproximadamente.

Ponemos también una olla con agua y sal para cocer los piñones, que agregaremos cuando llegue la misma a ebullición, si bien solo vamos a cocer la pasta la mitad del tiempo recomendado por el fabricante, ya que posteriormente terminaremos la cocción mantecando como si realmente hiciésemos un rissotto con nata y caldo. Para esto cuando tengamos la pasta a media cocción escurrimos y pasamos la pasta por agua fría para detener la cocción y reservamos los piñones.

Mientras se cocina la cebolla cortamos el bacon en dados pequeños y procedemos a limpiar los champis con un trapo húmedo (no los cortamos hasta el final para evitar la oxidación).

Una vez la cebolla esté muy pochada casi comenzando a caramelizar (sin ponerle azúcar) añadir el bacon, mezclar bien y subir un poco el fuego que dore.

En ese momento cortamos los champiñones para lo que podemos laminar muy fino y añadir a la sartén con la cebolla, el ajo y el bacon ya dorado, integramos bien, ponemos orégano y romero al gusto y dejamos cocinar los champiñones para lo que es necesario unos minutos (no mucho que los champiñones laminados fino no necesitan mucha cocción).

Finalmente una vez tenemos los champiñones cocinados con el resto de ingredientes añadir los “piñones” y un cazo de caldo de pollo o verduras que hemos mantenido caliente en todo momento y procedemos a trabajar como si de un rissotto real se tratase, para lo que vamos removiendo y dejando que los “piñones “ absorban el caldo, será necesario añadir al menos otro cazo de caldo (siempre y cuando sea un cazo medio, jejeje) y además agregar la nata. Seguir removiendo que se quede la pasta cremosa, si fuese necesario añadir algo más de caldo.

Terminamos una vez que tengamos el rissotto al punto añadiendo fuera del fuego una nuez de mantequilla (si es salada no corregir de sal hasta el final) y el grana paddano rallado y mezclamos bien mantecando y obteniendo la textura cremosa final típica del rissotto.

Solomillo con puré de boniato especiado, chips de ajo y caldo de cebolla tostada

Solomillo con puré de boniato especiado, chips de ajo y caldo de cebolla tostada

En este caso presento una receta muy,muy,muy rica pero que surge simplemente de la coincidencia de tener en casa boniato y solomillo de cerdo y ver justo en ese momento en  la página de Gastronomía&cía una receta con dichos productos como principales, si bien la he adaptado un poco y cambiado en ciertos puntos además de modificar la guarnición.

Lo que si que conlleva varias elaboraciones y aunque merece muchísimo la pena bien es cierto que es necesario disponer de tiempo y tener ganas de ensuciar y posteriormente limpiar bastantes utensilios de cocina, jajajaja.

Ingredientes:

1 boniato

1 cebolla grande

AOVE (aceite de oliva virgen extra)

Zumo de 1 limón

2 dientes de ajo

Sal, pimienta

Comino en polvo

Jengibre en polvo

50 ml de salsa de sola

1 solomillo de cerdo

Caldo de Ave

Pan de gambas

Elaboración:

Para comenzar es necesario asar tanto el boniato como la cebolla, por lo que ponemos ambos en el horno a 200 ºC durante 30 minutos, si bien el boniato con pincharlo y sacarlo cuando este blando es suficiente.

Mientras tanto podemos hacer el caldo de ave si no disponemos de él previamente.

Una vez tostado el boniato pelamos, troceamos y ponemos en túrmix o thermomix. Añadir una cucharada de café aproximadamente de comino y como el doble de jengibre en polvo, agregar también el zumo del limón exprimido y un  par de cucharadas soperas de AOVE. Triturar, salpimentar y añadir un poco de caldo de ave (mejor poco a poco, porque ha de mantener  consistencia) ya que de inicio el puré será muy espeso. Obtendremos finalmente un puré cremoso, muy aromático y sabroso.

Por otro lado una vez tengamos la cebolla asada proceder a pelarla, y cortamos en rodajas gruesas. Poner una cazuela baja o sauté (que no sartén) con unas gotas de aceite y llevar al fuego hasta que esté muy caliente, en ese momento añadir la cebolla asada y dejar tostar con cuidado de no quemarla.

Una vez tostada añadir un vaso (unos 250 ml) de caldo de ave y la salsa de soja y llevar a ebullición, en el momento que rompa a hervir apartar del fuego y reservar.

Por otro lado ponemos una plancha o en su defecto una sartén a fuego fuerte con unas gotas de AOVE  y cuando esté muy caliente marcar bien el solomillo por todas partes, una vez lo tengamos a nuestro gusto terminar en el horno hasta obtener el punto deseado.

Finalmente laminar los ajos y freír con cuidado de no quemarlos y también hacer el pan de gambas en abundante aceite.

Terminar montando el plato colocando el puré  de boniato como base, poner el solomillo al punto encima y terminar con los chips de ajo, el pan de gambas (aportan crujiente) y terminar con el caldo de cebolla asada, si bien este se puede agregar ya en la mesa  presentado en una jarra aparte por ejemplo.

Croquetas de garbanzos, atún y óregano

Croquetas de garbanzos, atún y óregano

Resulta que en el día de la croqueta no podía ser de otra forma y había que comer unas buenas croquetas pero como con la lesión que tengo en el dedo no podía ponerme a hacer un gran trabajo simplemente recurrí a una elaboración más fácil y con la fase un falafel pero modificado a mi gusto. En todo caso ya en otra entrada pondré una receta de falafel quizás más real o más cercano a algo tradicional. De todas formas esta vez digamos que esta elaboración son unas croquetas muy fáciles de hacer pero a la vez muy,muy ricas.

Ingredientes:

1 bote de garbanzos cocidos o unos 400 gr de garbanzos cocidos por nosotros mismos (es como están más ricas)

2 latas de atún en aceite de oliva

Media cebolla grande o 1 pequeña

Sal, pimienta y orégano (preferiblemente fresco) al gusto

AOVE (aceite de oliva virgen extra) unas 2-3 cucharadas soperas

Para rebozar

Harina

2 huevos

Pan rallado

Elaboración:

Para empezar abrimos y lavamos bien los garbanzos, dejamos escurrir bien.

Mientras tanto ponemos en túrmix o thermomix el atún con su propio aceite y la cebolla troceada (como vamos a turbinar no es necesario picar muy fino).

Una vez escurridos los garbanzos los agregamos al resto, salpimentamos al gusto incluyendo el orégano y turbinamos un poco, como queda una “masa” pesada o un poco dura añadimos una cucharada sopera de AOVE y volvemos a turbinar, si aún nos parece muy dura la masa añadir otra cucharada de AOVE con cuidado de no dejar la “masa” excesivamente blanda porque luego nos puede resultar difícil rebozar por lo que lo ideal es dejar que la mezcla sea consistente sin llegar a ser dura.

Finalmente cuando tenemos la “masa” de las croquetas simplemente darle la forma que deseemos y pasar por harina, huevo y finalmente pan rallado y freír en abundante aceite bien caliente.

Pulpo braseado con cachelos y mojo de tomate seco

Pulpo braseado con cachelos y mojo de tomate seco

En este caso tenemos un plato donde prima el sabor y que no deja de ser tradicional salvo por el mojo de tomate seco que le aporta un toque distintivo muy agradable y que sorprenderá a los comensales. Es recomendable porque no es necesario tener gran conocimiento de cocina o intrumental para realizarla y sin embargo el resultado siempre es satisfactorio, además si ya se compra el pulpo cocido pues prácticamente ” no tiene” dificultad alguna.

Ingredientes:

1 pulpo pequeño  (puede ser ya cocido)

4-5 patatas de cocer

Sal, pimienta

AOVE (aceite de oliva virgen extra)

Mojo de tomate seco

8-10 ud de tomate seco (puede ser en aceite)

Sal

AOVE (aceite de oliva virgen extra)

3-4 dientes de ajo grandes

Pimentón al gusto (puede ser picante)

1 rebanada de pan frito

Elaboración:

Si el pulpo ya lo compramos cocido nos evitamos el tener que cocerlo nosotros mismos que realmente es el mayor problema o dificultad que puede tener esta receta. Para cocerlo y que no quede duro lo adecuado es poner una olla con sal y llevarla a ebullición, en ese momento cocer el pulpo con unas pinzas o una “araña” o espumadera y “asustarlo” 3 veces, es deir, meter el pulpo en el agua hirviendo unos segundos y sacarlo, volver a meterlo de nuevo unos segundos y de nuevo sacarlo y repetir una vez más el procedimiento, introducir unos segundos y sacar de nuevo, finalmente introducimos el pulpo tras “asustarlo” las 3 veces y dejar cocer. Para no equivocarnos más que controlar el tiempo en si yo diría que se pinchase con una brocheta y comprobar que está blando, en todo caso el tiempo de cocción depende del peso del pulpo.

En este momento podemos coger los dientes de ajo y ponerlos en el horno a unos 180º C , y una vez que los tengamos asados los retiramos y dejamos enfriar.

Una vez tenemos el pulpo cocido pasamos a cocer los cachelos para lo que simplemente ponemos otra olla o cacerola con agua y sal, introducimos las patatas y llevamos a ebullición, de la misma forma que pinchamos con una brocheta el pulpo lo hacemos con la patata hasta que veamos que está blanda y en ese momento apartamos y escurrimos bien.

Mientras se cuecen las patatas podemos ir haciendo el pulpo en una brasa o  incluso un grill (si no disponemos de ello, simplemente se puede hacer a la plancha).

Finalmente hacemos el mojo para lo que pelamos los ajos previamente asados en el horno y los ponemos en un recipiente acto para turbinar, añadimos los tomates secos (si no los compramos ya en aceite previamente antes de comenzar la receta es necesario poner los tomates en un recipiente con AOVE), media rebanada de pan frito, un poco de pimentón al gusto, un chorreón de AOVE (no mucho, mejor ir agregando posteriormente) y una pizca de sal.img_20161006_143126

Trituramos con túrmix bien y debemos obtener nuestro mojo de tomate seco, si queda demasiado espeso podemos añadir un poco más de AOVE o incluso un poco de agua hasta obtener la textura que nos guste, a la vez corregimos de sal si por el contrario es demasiado líquida la salsa añadir el resto de pan frito.

Para terminar, montamos el plato poniendo las patatas cortadas a mitades con un poco de sal y AOVE (si están frías se les puede dar un minuto de microondas) el pulpo (se puede espolvorear un poco de pimentón) y nuestro mojo de tomate seco y no queda más que disfrutar de un platazo rico y lleno de sabor y matices.

Chipirones en su tinta con arroz

Chipirones en su tinta con arroz

Plato tradicional de tomar en casa, calentito para combatir el frío, muy rico y sencillo de hacer ya que  más allá de limpiar los chipirones (hay pescaderías que los limpian o incluso se pueden comprar ya bien limpitos) poca complejidad hay. El principal ingrediente de esta receta es la paciencia, dejar que se cocine todo bien sin precipitarnos y probar, probar y probar hasta tener el sabor que nos guste.

Ingredientes 4 pax:

500 gr de chipirones

2 cebollas

2 diente de ajos

2 pimientos verdes

3-4 rebanadas de pan asentado (del día anterior)

1 hoja de laurel

Sal, pimienta

AOVE (aceite de oliva virgen extra)

100 ml de vino blanco

500 ml de caldo de pescado o agua

1-2 bolsas de tinta de calamar

100 ml de tomate frito

200 gr de arroz preferiblemente largo

Elaboración:

Para empezar poner la cebolla picada pequeña en una olla (yo usé de barro) con AOVE y una hoja de laurel, dejar a fuego bajo que poche bien. Una vez comience a ablandar la cebolla añadir los pimientos verdes y dejar sofreír a fuego medio o medio-bajo.

Mientras  poner las rebanadas de pan a remojo con el vino.

Cuando tenemos un buen sofrito añadimos el pan remojado con el vino y subimos el fuego y dejamos que evaporé un poco el alcohol del vino. A la vez vamos mezclando y deshaciendo el pan con la paleta, una vez esté bien desecho añadir el tomate frito e integrar bien.

En este momento hay que tener cuidado que el tomate puede hacer que el guiso se agarre un poco.

Cuando tenemos todo bien mezclado y ya con una bonito color y olor, añadir la mitad del caldo o agua y la tinta, salpimentar y subir el fuego para llevar a ebullición y ya cuando rompa a hervir bajar el fuego y dejar cocinar tranquilamente entre 25-30 minutos removiendo de vez en cuando.

Mientras se hace el guiso limpiar los chipirones y trocear a nuestro gusto (si bien se podrían rellenar de sus propios tentáculos y alguna otra cosa que nos guste, pero en este caso yo simplemente los puse troceados) y también poner un recipiente con agua y sal para cocer el arroz, simplemente poner el mismo en el agua ya hirviendo y cocer unos 15-20 minutos dependiendo del tipo de arroz y del punto que queramos obtener, a mi me gusta para usarlo así dejarlo al dente, cuando lo tengamos a nuestro gusto apartar, escurrir y refrescar bajo el grifo para cortar la cocción.

Cuando tengamos el “guiso” triturar con túrmix o thermomix retirando eso si, la hoja de laurel  y volver a poner en la olla, en ese momento si es muy espeso añadir un poco más de caldo o agua, a la vez que ponemos una sartén al fuego con un chorreón de AOVE y los dos ajos machacados y cuando esté bien caliente añadir los chipirones troceados y saltear. Añadir al guiso y cocinar unos 10 minutos.

Finalmente servir los chipirones en “su tinta” con el arroz cocido (al que podemos dar un minuto de microondas para que no esté frío) y disfrutar de todo un platazo.

Rissotto de calabaza y gorgonzola al romero

Rissotto de calabaza y gorgonzola al romero

El arroz es uno de los productos que más me gusta en todas sus variantes y de todas las opciones que ofrece el rissoto me parece una de las más atractivas. Combinaciones infinitas con todas las posibilidades del mundo y en este caso una calabaza dulce con gorgonzola y romero fresco que terminó siendo un gran plato.

Ingredientes:

200 gr de arroz redondo (el arroz de rissotto ideal sería el arborio)

100 gr de calabaza

50 gr de gorgonzola

1 cebolla

100 ml de vino blanco

Caldo de verduras, lo ideal es hacerlo nosotros mismos con un poco de apio, cebolla, la parte verde del puerro, tomate….sino lo rápido es comprarlo hecho o usar unas pastillas de concentrado aunque lógicamente no es lo mismo.

Un poco de mantequilla.

Un par de ramas de romero fresco.

AOVE (aceite de oliva virgen extra)

Sal, pimienta

Elaboración:

Pochamos la cebolla cortada pequeñita (brunoise )y dejamos a fuego medio bajo hasta que la cebolla esté traslucida.

Ponemos el vino salpimentamos al gusto y ponemos las ramas de romero,  subir el fuego que evapore el alcohol y posteriormente volvemos a bajar a fuego medio, remover de vez en cuando.

Mientras cortamos la calabaza a cuadrados no muy grandes y regulares a ser posible (petit carré), añadir a la cebolla  y dejar cocinar hasta prácticamente seco,  que se integren bien los sabores. Si fuese necesario añadiríamos un poco de caldo.

Cuando tenemos la cebolla y el ajo bien pochados y prácticamente el vino haya desaparecido, añadimos el arroz, sofreímos un par de minutos y comenzamos a agregar caldo (que lo mantendremos caliente en todo momento) cazo a cazo, es decir, de inicio se pueden añadir un par o tres de cazos de caldo remover continuamente que el arroz vaya absorbiendo el caldo conforme vaya quedándose seco se agrega un nuevo cazo y se sigue removiendo hasta que vuelva a ser absorbido por el arroz y así hasta que tengamos el arroz en el punto que nos guste (es necesario dejar el arroz  al dente para terminar con la mantequilla y el queso), pero cuidando que no quede caldoso sino que al final si necesita caldo se le agrega muy poco a poco.

Finalmente cuando tengamos el arroz apartar del fuego y  agregar la mantequilla  remover bien, se aparta el arroz del fuego y se añade el queso  gorgonzola en este caso  e integrar bien y veremos como va adquiriendo esa textura “mantecada” del rissotto.

Servir y terminar con un poco de romero .